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Lope de Vega

(1562 - 1635)

Ningún poeta español ha dejado una obra tan impregnada de España como Lope de Vega. De su teatro, de sus poesías, trasciende un españolismo esencial, que da tono parejo a toda su vastísima producción. Los campos de España, sus ciudades, sus blancas aldehuelas, sus caminos, sus hombres: Caballeros, villanos, gentes de todos los oficios y de todas las cataduras, todo está visto y sentido en sus obras. Lo grande y lo pequeño, todo con su luz y con su ambiente, que es el ambiente noble y campesino de España, de la España del siglo XVII y - con pocas diferencias- de la de nuestros días.

Acaso la gloria de Lope sea esta absorción, tan cabal y tan minuciosa, de España, y este espejo luminoso y diáfano de su obra, donde se refleja gallardamente este país. Privilegio de su talento el hacer de su voz la voz de todo un pueblo, y ofrecerse así a los futuros siglos como un compendio vivo de la historia del mismo. Sólo hubo otro español que resumiera, como él, la sustancia de España: Cervantes. Por distintos caminos realizaron ambos el mismo milagro, y de ahí que haya que hermanar sus nombres cuando se hable de lo íntimamente español en las letras de la península.

Es imposible abarcar en su prodigiosa diversidad la obra de Lope. Escribió sobre todas las cosas, cultivó todos los géneros, conoció- y comprendió- todos los recursos esenciales y formales con que el hombre que crea fija su pensamiento y lo transmite a los demás hombres. Pero hay, a través de toda su obra escrita, un algo que da uniformidad a su producción y que le permite identificar al autor en cualquiera de sus páginas su lirismo. Lope fue siempre, y por sobre todas las cosas un poeta.

Poeta en la vida - tan llena de ardimientos y de aventura - y poeta en su obra, creada toda ella con exaltada y lírica arrogancia (). El observador, el filósofo, el creyente, el hombre de tumultuoso corazón que coexistían en Lope, están supeditados siempre al poeta. En sus comedias, en sus autos, en toda su producción, Lope es un poeta siempre. En la elección las palabras, en la finura de la expresión, en el relampagueo de sus imágenes y metáforas, se muestra de continuo su sensibilísima entraña poética.

Acaso ningún escritor en el mundo haya superado a Lope en su enorme vitalidad creadora. Sin embargo, su labor escrita no lo apartó del mundo ni le hizo renunciar a su destino. Lope ofrece, así, un raro ejemplo de totalidad, de suma, que en parte explica el valor y la supervivencia de su obra. Su producción es reflejo de la vida misma. De ahí, que de esa veta en continua exploración que es la vida que nos rodea, del hombre, de las pasiones del paisaje, de la fe, de las cosas, saca él una experiencia lírica que vuelca en sus versos con absoluta y deliciosa naturalidad. Lope fue un creador de belleza extraordinario, que vivió y trabajó durante todos sus días con una pujanza pocas veces superada. Por esto vibra en toda su obra su alma magnífica de poeta, y el alma de España, que él encarnó tan hondamente.

Lope de Vega abarcó los tres géneros de la poesía: Épico, lírico y dramático. Pero fue a este último al que se consagro más ahincadamente. Su trascendencia en el teatro español es tan grande, y tan extraordinaria su influencia, se puede decirse, sin caer en exageración no sólo que dicho teatro cambia y es otro después de su aparición , sino que el mismo Lope es del teatro español, en lo que éste tiene demás genuino y original.

Con Lope de Vega el teatro español propiamente dicho o teatro nacional, llega a su mayor apogeo. De las dos tendencia que se venían disputando la hegemonía del teatro hispano: La clásica, o de influencia extranjera, y la puramente española, acabó por vencer esta última, gracias a Lope y a su teatro. Lope de Vega sigue las doctrinas de la Cueva y revoluciona el teatro español al dividir en tres actos - y no en cinco, o cuatro, como era frecuente - las obras no ajustándose a las tres unidades clásicas, establecidas por Aristóteles, de tiempo, lugar y acción, y, sobre todo, tomando como tema y argumento y las comedias hechos y sucesos de las viejas gestas del romancero, o escenas vividas por él en la España de su época. Así nació el teatro nacional español, hecha con sustancias extraídas de la historia y de la vida de España, y con una estructura también española independizado de los viejos cánones de la perceptiva o de influencias foráneas.

En el teatro de Lope se mezcla y confunden numerosos elementos: Reminiscencias de las églogas de Juan del Encina; de las comedias de Torres Naharro; de los dramas, resonantes a gestas y al romancero, de Juan de la Cueva, etc. Supervivencia del tono heroico noble y austero, de las canciones. Supervivencia de la soltura narrativa de los romances caballerescos y fronterizos. Reminiscencias de la poesía árabe, provenzal e italiana, con la suntuosidad, la frescura y la melancolía propia de las mismas. Uso de los más variados metros y combinaciones poéticas: El octosílabo, el endecasílabo, el romance, el soneto, la lira, la silva, la octava, etc. Su hondo españolismo y su carácter popular. La complejidad de sus elementos: Históricos, legendarios, amorosos, divinos, mitológicos, trágico, cómicos, etc. Predominio del interés de la intriga sobre el carácter de los personajes.

La mayor parte de las clasificaciones que se han hecho de las obras de Lope de Vega son incompletas y defectuosas. La cantidad de obras y de la complejidad de muchas de ellas hacen difícil sin duda cualquier clasificación. Según algunos autores, escribió 1800 comedias y 1400 autos. De toda esta producción sólo han llegado unas 400 piezas. Una de las clasificaciones de las mismas más aceptadas es la siguiente:

1) Comedias de capa y espada y de enredo, en las cuales predomina la intriga amorosa, loslances y los celos. (El acero de Madrid, La noche toledana, Dineros son calidad, La hermosa fea, La mañana de San Juan, Lo cierto por lo dudoso, Los milindres de Belisa o la dama melindrosa, Obras son amores y no buenas razones, Querer su propia desdicha, etc.).

2) Comedias de costumbre (La niña boba, El perro del hortelano, La moza del cántaro, El anzuelo de Felisa).

3) Comedias heroicas, de asuntos históricos y legendarios provenientes de las crónicas o romances (Las estrellas de Sevilla (atribuida), El mejor alcalde, El rey, Eribañes y el comendador de Ocaña, Fuente Ovejuna, El alcalde de Zalamea, El casatigo sin venganza, El caballero de olmedo, El último Godo, etc.)

4) Autos, piezas de carácter sagrado, que se dividen a su vez, en:

a). Autos sacramentales (La siega, El viaje del alma, Obras que son amores);

b). Del nacimiento (El nacimiento de nuestro salvador, El nombre de Jesús).

Lope de Vega es considerado El padre del teatro Nacional Español. Creador de drama moderno, aunque él denominó Comedias a sus composiciones teatrales. Introduce el personaje colectivo y el personaje gracioso y mezcla lo trágico y lo cómico. Cervantes lo llamó El Monstruo de la Naturaleza, en merito a su obra.

La creación dramática es la fundamental en su teatro, porque conectó con el público de su época y marcó los caminos del teatro posterior. Su obra supone la culminación de todos los intentos anteriores de hacer un teatro moderno, y marca la historia del género.

Lope expuso su forma de hacer teatro en el Arte nuevo de hacer comedias, de 1609, donde señala que mezcla elementos del drama anterior con abundantes innovaciones. Lope era consciente de que su teatro tenía como objetivo gustar al público. Esta nueva norma quedó fijada como norma de todo teatro del siglo XVII. La renovación se basa en la ruptura con las normas clásicas:

Rechazo de las tres unidades. Según Aristóteles y los renacentistas, la obra dramática debía reflejar las unidades de lugar, tiempo y acción; tenía que desarrollarse en único espacio/decorado, en un tiempo máximo de un día, debía exponer un único conflicto o tema. Lope hace todos los cambios que considera que son del gusto del público. Así, respecto al lugar introduce numerosos escenarios que aportan dinamismo y vistosidad al espectáculo; en cuanto al tiempo, Lope lo alarga todo lo que le conviene. La unidad de acción es la más respetada por Lope aunque, en general, junto a la acción principal, establece una secundaria que le sirve de contraste.

La obra se representa en tres actos, en lugar de los cinco actos de la literatura clásica. A grandes rasgos, los actos corresponden a la exposición, nudo y desenlace del argumento, aunque aconseja que hasta la mitad del tercer acto nadie pueda prever el final.

Mezcla lo trágico y lo cómico. Frente a la tajante división clásica, que imponía tonos absolutamente diferenciados a la tragedia y la comedia, en el teatro de Lope se mezclan tonos y ambientes diferentes.

Uso de diferentes tipos de versos, o sea, polimetría. La obra esta exclusivamente escrita en verso; predomina en ella el octosílabo, si bien hay una muestra abundantísima de otros metros. En general, el tipo de verso se adapta con enorme habilidad a la situación.

Particulatidades del lenguaje de Lope de Vega:

1) El decoro es la adecuación entre el personaje y su forma de hablar. Cada personaje debe usar un lenguaje que lo caracterice, y que dé verosimilitud y variedad a la obra.

2) La figura del gracioso. Es un personaje que proviene de la evolución y profundización del bobo de Lope de Rueda, y a veces alcanza bastante complejidad.

3) Intercala elementos líricos, canciones y bailes que dan colorido y vistosidad al espectáculo.

La temática es muy variada, ya que el autor defendía la libertad en la elección de temas, aunque constata que los que más conmueven al público son los conflictos de honra y honor. La obra de Lope se ha clasificado, por la temática en los siguientes grupos:

El tema religioso aparece en los autos sacramentales y en comedias, algunas de las cuales dramatizan vidas de santos y otras recogen leyendas de origen medieval; también escribe dramas de inspiración bíblica.

Las comedias de historias y leyendas españolas. Están basadas en asuntos que toma de las crónicas, leyendas, romances o canciones, como El caballero de Olmedo.

Aquí se incluyen los dramas del poder injusto, o sea, aquellos que plantean conflictos entre el pueblo y la nobleza. En los casos en que el pueblo se enfrenta o se venga de un noble tirano, el rey acaba dando la razón al villano o a la colectividad que se ha sentido ofendida en su honor como ocurre por ejemplo, en Peribáñez y el comendador de Ocaña, y en Fuenteovejuna. En ningún caso se cuestiona la figura del monarca, ya que, cuando es el rey quien representa el poder injusto y abusa de su poder, la ofensa queda sin venganza como ocurre, en La estrella de Sevilla.

Las comedias contemporáneas de amor y enredo. Son obras llenas de equívocos e intrigas que se sitúan en ambientes rurales o urbanos y que giran entorno al tema amoroso, con alcahuetas, muchachas que se disfrazan de hombres, visitas inesperadas, encuentros fortuitos. Suelen tener un tono desenfadado y un final feliz.

En general los personajes no están muy matizados psicológicamente ni representan grandes pasiones o ideas, como ocurre en el teatro de Shakespeare, en el de Molière o en el de Calderón. Sin embargo, en el conjunto de su obra se repiten una serie de personajes tipo que aparecen con idéntica función dramática: se definen por su forma de actuar, no por su forma de ser, y se convierten en modelos sociales. Los más habituales son:

El rey, que representa el poder, y es quien en los conflictos sociales restablece el orden y apoya la justicia.

El noble poderoso, orgulloso de su linaje, que suele funcionar como antagonista, ya que abusa su poder y provoca el conflicto con sus vasallos.

El caballero o hidalgo, que mantiene el orden familiar. Aparece como marido, hermano o padre que vela por el honor y la honra de su familia.

El galán y la dama, son siempre de un mismo grupo social. En general, el galán es un hidalgo o noble que se caracteriza por su generosidad valentía y atractivo. La dama es bella y, sobre todo, lista: con astucia logra superar los obstáculos que se interponen entre ella y su galán.

El gracioso y la criada. El gracioso acompaña al galán como criado, amigo o confidente, y es su contrapunto. Su ingenio da un tono distendido a las escenas más tensas. A menudo vive una historia amorosa paralela a la del galán. La criada de la dama suele ser también su confidente y hace de puente entre dama y galán. Muchas veces vive su historia amorosa, paralela a la de los señores, con el criado del galán.

Tras el éxito de Lope de Vega, numerosos escritores siguieron su modelo teatral. Destacan Guillén de Castro, que recoge temas del romancero; Juan Ruiz de Alarcón, con comedias de tono moral, y Tirso de Molina excelente autor de comedias de enredo, donde muestra una gran habilidad en la creación de personajes, como las protagonistas de La prudencia de la mujer y de Don Gil de las calzas verdes, o la figura del don Juan en El burlador de Sevilla.

 

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( , , , , , , , . ). Ahora, vamos a escribir un pequeño test de lo que hemos aprendido hoy. Os quería también demostrar un video con el soneto de Lope de Vega, que creo que os va a gustar y vais a tener alguna idea sobre Lope de Vepa como escritor de obras líricas ( ):




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